martes, 2 de julio de 2013

PATATAS HASSELHOFF

Os gusta la PATATA?? En casa nos chifla, en todas sus versiones, pero he de reconocer que al horno es como a mi más me gusta. Vaaaale, que fritas con una tonelada de ketchup también puedo comerlas a kilos :D


Hace años ya hice esta receta, la vi por Internet y me pareció divertida... y lo es!! Además es sencilla y no se necesita más que patata y lo que le queramos añadir.

Ingredientes:

- Patatas enteras

Para enriquecerlas (en mi caso)
- mantequilla
- sal
- jamón serrano
- queso
- cebolla en polvo

Hay quién lo hace con una mezcla de aceite, sal y las hierbas que más os gusten: orégano, pimienta.... totalmente al gusto.

PREPARACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º

Lavamos MUY BIEN las patatas con la piel. Las colocamos en una superficie plana y vamos haciéndoles cortes como véis en la foto. Yo tuve suerte y no me pasé con los cortes jejejje. Las veces anteriores que las he hecho se me había ido la mano y había terminado cortando la patata. Así que bueno, es cuestión de pillarle un poco el truquito. Pensar que cuanto más abajo dejáis el corte mejor se cocinan y más ricas están. Ya os digo... paciencia... es muy probable que se os vaya la mano, pero no importa.... van a sarlir riquísimas igualmente.

Yo en un bol derrito mantequilla... como una cucharada por patata, le añado cebolla en polvo y baño las mismas. Mi intención era preparar una de ellas con bacon, pero no tenía, así que me decanté por algo más nuestro: el jamón serrano (idea de mi marido), y salió de cine. En otra de ellas puse queso semi de bola y las otras dos sin nada. Lo que decidáis poner, lo metéis en las ranuras de los cortes con cuidado que no se parta la patata.


Ponemos las patatas en una bandeja o fuente y las metemos al horno. Tardarán unos 45 minutos /1 hora en hacerse, todo depende un poco del tamaño de las patatas.


Yo lo que hago, a mitad de cocción, es abrir el horno y bañarlas con la salsita que se forma en la fuente, o bien con la que me queda del primer baño.

Nota: Por favor, ser generosos con la calidad de las patatas. Una patata de baja calidad puede fastidiarnos una comida sea cual sea (rustidera, hervido, ensaladilla...). En este caso las patatas son del campo de mis padres (calidad extrema). Pero cuando las compréis (que yo también compro), que sean de las buenas, vale la pena pagar unos céntimos más. 

EL RESULTADO ES FANTÁSTICO!! JO, QUÉ RICAS!!! Nos quedamos con ganas de más :D

Besetes Mil!!!
By Cristina.

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